MELVIN FARIAS: UN APÓSTOL SECUESTRADO EN BOLEÍTA


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Por Nasbly Kalinina
@nasbly

“En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén” La misa empezó puntual como todos los domingos a las 6:00 p.m. Los feligreses siguen el ritual al pie de la letra con la salvedad de que no hay consagración del pan al Cuerpo de Cristo y por ende nadie comulga porque quien la dirige es Melvin Farias, un joven católico que al ser encarcelado injustamente decidió propagar la palabra de Dios entre sus compañeros para refugiarse en la fe y soportar las torturas en aquel terrible encierro.

“No entiendo hermanito, ¿cómo es eso que das la misa si no eres sacerdote?” Le preguntó, Yarimel, cuando fue a visitarlo junto con su mamá.

“En realidad no es misa sino la representación de ella, seguimos los pasos que están en la biblia que me encontré en una de las celdas. Leemos la palabra de Dios y durante la homilía se las explico a los asistentes. Te sorprenderías al escuchar las historias de cada uno de ellos, personas que cayeron en el tráfico de drogas por mantener a su familia o que mataron porque nadie les enseñó que era un pecado. Cuando les cuanto que Jesucristo dio su vida por salvarnos a cada uno de nosotros algunos hasta lloran de incredulidad. No entienden tal locura de amor, piden perdón por sus culpas y sueñan con el paraíso prometido. Es muy hermoso y gratificante”

“Hijo, hablas como si te gustara estar aquí. ¿Acaso no sabes lo mucho que tu hermana y yo estamos sufriendo tu ausencia?” Preguntó la Sra. Ana con total preocupación al pensar que su hijo estaba enloqueciendo.

“¿Gustarme?, ¡Imposible! No hay nada como estar libre y con ustedes, el resto de mis familiares y amigos. Es simplemente que aquí o uno se aferra a la verdadera esperanza que solo la da nuestro Creador o se muere de depresión. Nuestra madre celestial también nos consuela muchísimo por medio del rosario que le rezamos todos los días. Incluso, he tenido sueños con Jesús y María que me han llenado de mucha paz”. Les aseguró Melvin, un joven que a sus 21 años de edad parecía un anciano con tanta sabiduría, templanza y una fe inquebrantable.

En un poco más de un año recluido en la Dirección General de Contrainteligencia Militar ubicado en Boleíta, Estado Miranda, Melvin está convencido que tanto él como su tío, Junior Gerardo Rojas, saldrán muy pronto de allí porque son inocentes y el haberse defendido de los ataques físicos de unos escoltas y de las groserías del hijo de un magistrado no es un delito.

Los ángeles lo acompañan y oran por él tanto en el cielo como en el tierra porque Melvin es cofundador de la Fundación Farias con la que alimentan a niños de bajos recursos de Los Valles del Tuy gracias al dinero que genera en sus locales donde vende las piezas de orfebrería creadas por él mismo. Aquellos pequeños lo necesitan, Venezuela lo necesita. Así que vamos, unámonos todos y aboguemos por su libertad. Alcemos nuestras voces con una pancarta, un Tweet, un video o foto en Instagram.

#QueSeHagaJusticia #LiberenAFarias #LiberenATodosLosPresosPolíticos

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