MELVIN FARIAS: UN APÓSTOL SECUESTRADO EN BOLEÍTA

mayo 26, 2019

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Por Nasbly Kalinina
@nasbly

“En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén” La misa empezó puntual como todos los domingos a las 6:00 p.m. Los feligreses siguen el ritual al pie de la letra con la salvedad de que no hay consagración del pan al Cuerpo de Cristo y por ende nadie comulga porque quien la dirige es Melvin Farias, un joven católico que al ser encarcelado injustamente decidió propagar la palabra de Dios entre sus compañeros para refugiarse en la fe y soportar las torturas en aquel terrible encierro.

“No entiendo hermanito, ¿cómo es eso que das la misa si no eres sacerdote?” Le preguntó, Yarimel, cuando fue a visitarlo junto con su mamá.

“En realidad no es misa sino la representación de ella, seguimos los pasos que están en la biblia que me encontré en una de las celdas. Leemos la palabra de Dios y durante la homilía se las explico a los asistentes. Te sorprenderías al escuchar las historias de cada uno de ellos, personas que cayeron en el tráfico de drogas por mantener a su familia o que mataron porque nadie les enseñó que era un pecado. Cuando les cuanto que Jesucristo dio su vida por salvarnos a cada uno de nosotros algunos hasta lloran de incredulidad. No entienden tal locura de amor, piden perdón por sus culpas y sueñan con el paraíso prometido. Es muy hermoso y gratificante”

“Hijo, hablas como si te gustara estar aquí. ¿Acaso no sabes lo mucho que tu hermana y yo estamos sufriendo tu ausencia?” Preguntó la Sra. Ana con total preocupación al pensar que su hijo estaba enloqueciendo.

“¿Gustarme?, ¡Imposible! No hay nada como estar libre y con ustedes, el resto de mis familiares y amigos. Es simplemente que aquí o uno se aferra a la verdadera esperanza que solo la da nuestro Creador o se muere de depresión. Nuestra madre celestial también nos consuela muchísimo por medio del rosario que le rezamos todos los días. Incluso, he tenido sueños con Jesús y María que me han llenado de mucha paz”. Les aseguró Melvin, un joven que a sus 21 años de edad parecía un anciano con tanta sabiduría, templanza y una fe inquebrantable.

En un poco más de un año recluido en la Dirección General de Contrainteligencia Militar ubicado en Boleíta, Estado Miranda, Melvin está convencido que tanto él como su tío, Junior Gerardo Rojas, saldrán muy pronto de allí porque son inocentes y el haberse defendido de los ataques físicos de unos escoltas y de las groserías del hijo de un magistrado no es un delito.

Los ángeles lo acompañan y oran por él tanto en el cielo como en el tierra porque Melvin es cofundador de la Fundación Farias con la que alimentan a niños de bajos recursos de Los Valles del Tuy gracias al dinero que genera en sus locales donde vende las piezas de orfebrería creadas por él mismo. Aquellos pequeños lo necesitan, Venezuela lo necesita. Así que vamos, unámonos todos y aboguemos por su libertad. Alcemos nuestras voces con una pancarta, un Tweet, un video o foto en Instagram.

#QueSeHagaJusticia #LiberenAFarias #LiberenATodosLosPresosPolíticos

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MICHAEL VARGAS: UN CANTANTE SILENCIADO EN EL SEBIN

mayo 19, 2019

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Por Nasbly Kalinina
@nasbly

El día de las madres Ingrid se despertó muy nostálgica recordando las veces en que Michael, su hijo, interrumpió su sueño con hermosas canciones que la hacían sentir en el cielo. Desde muy niño le gustó cantar y hacer feliz a la gente. “Sabes mamá, algún día llegaré a ser famoso y ganaré mucho dinero con el que ayudaré a las personas en necesidad. Hay quienes no tienen ni con que comer, pero ya verás que con mi voz haré la diferencia” Le decía muy animado a su fiel admiradora.

Sin embargo, el amor que Michael sentía por Venezuela y su gente no le permitió esperar a ser rico y famoso para darles una mano así que por medio de la música y junto a “Calle Ciega,” banda a la que perteneció un par de años, comenzó a recoger donaciones para los niños con cáncer y otras fundaciones. “El dinero puede esperar, pero no un enfermo.” Repetía cuando le insistían que de esa manera nunca llegaría a nada.

La situación del país también le preocupaba muchísimo, estaba convencido que debía ser libre para que sus ciudadanos pudieran tener futuro; mientras, era casi imposible entre la violencia, falta de empleo, expropiaciones, escases, censura y sobre todo por el control casi asfixiante que el Estado estaba teniendo sobre cada persona y por lo cual comenzó a sufrir ataques de depresión.

Michael Vargas nació el 20 de junio de 1986 en la ciudad de Caracas, tenía una novia preciosa con quien deseaba casarse y tener hijos pero al darse cuenta que pisando los treinta años no podía mantener un hogar y que las circunstancias económicas-políticas-sociales no estaban como para tener familia comenzó a tener aquellos episodios de oscuridad mental. Cuando logró superarlos se unió a las protestas pacíficas y a usar su talento para animar a otros a salir con su bandera y exigir un cambio.

Debido a que era un joven conocido y con muchos seguidores los funcionarios del SEBIN lo ubicaron rápidamente y el 17 de octubre de 2017 lo fueron a buscar a su residencia con la presencia de la Fiscal. Le confiscaron unos guantes para hacer equitación, un casco de motorizado, un suéter que decía resistencia, una bandera de Venezuela y unas mascaras pequeñas para aguantar los gases lacrimógenos.

Le imputaron los delitos de asociación para delinquir, terrorismo, transito ilícito de explosivos y fabricación ilícita de explosivos y municiones. Lo llevaron al Helicoide donde lo encerraron por 15 días en un baño con más de 10 personas, sin ventilación y muchas cucarachas.

Luego lo pasaron a un sitio llamado “Guantánamo” donde estuvo tres meses con 75 presos comunes y en donde debía hacer sus necesidades en potes. En ese tiempo la fiscalía le quitó los cargos de tránsito ilícito de explosivos y fabricación ilícita de explosivos aunque las audiencias preliminares fueron diferidas muchísimas veces porque el SEBIN no lo trasladó a tribunales.

Luego lo pasaron a otro lugar llamado “Las Escaleras” junto con otros 14 presos políticos. Allí les caía el calor de los aires acondicionados y se debían de turnar para dormir porque habían ratas y cucarachas.

Desde que fue detenido ha vivido dos motines con presencia del FAES quienes dispararon bombas lacrimógenas las cuales casi asfixian a todos los reclusos dado que el Helicoide no tiene ningún tipo de ventilación. Posteriormente, se dieron unas liberaciones pero no salió en ninguna de ellas y lo pasaron a la sala con Lorent Saleh con quien tejió una linda amistad.

Después de 14 meses lo trasladaron a tribunales para su Audiencia Preliminar la cual duró tres días en que la jueza tomó la decisión de llevarlo a juicio sin pruebas, no da respuestas a los abogados, ni muestra el escrito donde justifica su decisión y sus defensores no pueden apelar porque el expediente lo tienen secuestrado.

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ANDREW VILLALBA: UN ADOLESCENTE CON LIBERTAD CONDICIONAL

abril 28, 2019

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Por Nasbly Kalinina
@nasbly

El 22 de marzo del 2000 nació en la ciudad de Puerto Ordaz, Estado Bolívar, Andrew Villalba Rangel un bebé de grandes ojos color café, con una sonrisa que tenía el poder de derretir al más gruñón y quien fuese el corazón del hogar hasta que llegaron sus hermanos menores con quienes aprendió a compartir sus afectos por medio de las enseñanzas cristianas inculcadas desde muy pequeño.

“Amarás a Dios, nuestro Dios, sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” le repitió su mamá Ninosca a sus niños hasta el cansancio. El recordarles las palabras de Jesucristo fue una forma de incitarlos al bien constante y en todas circunstancias. Así, Andrew creció como un joven respetuoso a quien le gustaba colaborar en la casa e ir a la iglesia.

El 23 de enero cuando millones de personas salieron a marchar a nivel nacional para apoyar a Juan Guaidó él se quedó en casa ayudando a su padrastro con unos trabajos de carpintería, les urgía terminar un pedido para poder cobrar el dinero, por lo que se entregaron a su faena hasta la noche que fue a despejar la mente en casa de un amiguito de 14 años con quien solía ir a jugar pelota.

Al poco rato, llegaron los familiares de su compañero muy felices y llenos de esperanza por haber salido a apoyar a Guaidó quien se apegó a los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución que establecen que ante la falta absoluta del Presidente de la República el Presidente de la Asamblea Nacional se debe encargar de la Presidencia de Venezuela.

Desafortunadamente, aquella celebración duró muy poco, dado que aquel grupo de manifestantes fue secuestrado por la GNB quienes se llevaron incluso a los adolescentes que ni siquiera habían salido aquella tarde. Fueron trasladados al aeropuerto de Ciudad Guayana donde les entraron a palazos y amenazaron de ser violados si lloraban. Andrew intentó abogar por uno de los muchachos que sufría de ataques epilépticos por lo que recibió más golpes y burlas. Luego los dejaron 48 horas de pie y reubicados en el Destacamento de Sidor.

De esa manera, aquellos jóvenes inocentes entraron en la lista de los 320 detenidos a nivel nacional solo el 23 de enero lo que hizo que se elevara el número de presos políticos a casi mil personas lo que el Foro Penal calificó como el más alto en los últimos años de represión.

En aquella pesadilla Andrew recordó los pasajes bíblicos en el que Jesucristo fue torturado y humillado, simplemente por hablar de Dios, por lo que oró diciendo: “Señor, tu sufriste un calvario por amor. Dame fuerzas para soportar todo esto, ayúdame a ser un digno discípulo tuyo y confiar más en Ti en medio de esta tormenta.”

Andrew estuvo varios días en una celda 2×2 con varios reclusos sin poder sentarse ni acostarse hasta que le permitieron ejercer su derecho de tener un defensor privado quien habló con el capitán para que saliera a hacer las reparaciones que necesitaba el lugar. Su trabajo se lo dedicó a Dios por su libertad y por volver a estar en los brazos de su mayor bendición: su mamá.

El pasado 10 de abril ese sueño se hizo realidad pero a medias. Andrew volvió a casa con su familia con una medida cautelar y sentenciado a 4 años y 8 meses siendo totalmente inocente. Duerme en su cama, come con sus padres y hermanos mientras se esfuerza en llevar una vida normal a pesar del terror que siente de que lo vuelvan a secuestrar.

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Luis Alejandro Mogollón: El Mártir de Ramo Verde

diciembre 9, 2018

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Por Nasbly Kalinina
“No te dejes vencer por el mal antes bien, vence al mal con el bien” Juan Pablo II

No puedo dormir, el dolor que tengo en todo mi cuerpo es muy intenso, me he desmayado varias veces y la última vez fue cuando me trasladaron a los tribunales por falta de tratamiento. Intento entender por qué no termino de morirme en esta fría celda, es lo mejor que me podría pasar, algunos de mis compañeros han tratado de suicidarse mientras yo simplemente espero una muerte que no llega.
La cabeza me va a estallar, lo sé, esta presión que siento no es nada normal. Créanme porque a los cinco años tuve cáncer y ni esos malestares fueron tan agudos como el de ahora. La gente dice que con la caída que me llevé y los tres paros generales que me han dado sin haber recibido la atención adecuada es un milagro que siga vivo. Aquí hay muchos enfermos, entre las torturas y las condiciones en las que vivimos, es fácil que a cualquier persona se le deteriore la salud.
Me siento tan desesperado que lo único que me da calma son los recuerdos con mi familia allá en Barquisimeto tierra en que nací el 2 de octubre de 1986. Soy el segundo de los cuatro hijos del matrimonio Mogollón-Velázquez. La mayor murió de cáncer a los 12 años de edad y desde entonces me he sentido con la responsabilidad de darles un buen ejemplo a mis hermanos menores sobre todo para apoyar a mis padres quienes han sufrido tanto con nosotros.
Desde muy joven quise ser militar al igual que mi papá, mis tíos y mis primos, y luego de cuatro años de intentar entrar en la escuela por fin lo logré. Mi promoción fue la última que graduó el presidente Chávez. La mirada de orgullo de mis padres fue la mayor recompensa. Me mandaron a la frontera y recibí diferentes condecoraciones por lo bien que hice mi trabajo. Claro, había nacido para proteger a mis compatriotas y con mi uniforme lo estaba haciendo.
Aunque reconozco que nada me da más felicidad que estar con mi familia no solo terrenal si no también espiritual. Soy católico y cuando nací mis padres me llevaron al templo de Santa Rosa para presentarme ante la Divina Pastora mi otra madre y quizás la principal porque es a ella a quien veo todos los días a mi lado consolándome y dándome fuerzas como lo ha hecho desde que era un niño. De allí que todos los 14 de enero participaba en el maratón en su honor, le llevaba flores y junto a todos los demás feligreses le rezaba el rosario.
A pesar de ello, siempre he sido muy torpe en recitar oraciones largas por eso me limito a decirle en todo momento que la amo y me imagino también a mi mamá Luris quien me dio la vida y a quien le agradezco tanto. Mamá Luris, mi vieja, cuanto extraño su olor, su voz, sus cuidados. A su lado ya hubiera sanado.
Por cierto, creo que no me he presentado soy el Primer Teniente Luis Alejandro Mogollón Velázquez y desde hace más de un año formo parte de la larga lista de los presos políticos en mi país. Vivo en la cárcel de Ramo Verde por un delito que no cometí, me han torturado y aunque estoy enfermo de gravedad no me han otorgado una medida humanitaria para ser atendido en libertad.

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IVAN SIMONOVIS: UN HÉROE LLAMADO PRESO POLÍTICO

diciembre 2, 2018

Por Nasbly Kalinina

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“No te dejes vencer por el mal antes bien, vence al mal con el bien” Juan Pablo II

Hace algunos años, creo que por allá en el 2005, leí en la Internet que una niña decía que su papá era un héroe llamado preso político, lo cual me pareció un poco exagerado e infantil, pues con seguridad, pensé, la pequeña Ivana Simonovis quien apenas tenía como 8 años de edad no sabía lo que estaba diciendo. Nunca voté por Chávez, nunca me gustó porque desde las intentonas le había agarrado miedo. Sabía que era un dictador en potencia pero era demasiado pronto para empezar a secuestrar a sus oponentes con bases legales manipuladas o inexistentes así que eso de preso político lo desestimé porque no estuve en Venezuela durante el paro petrolero ni en los acontecimientos del 11 de abril.
Leí al respecto, traté de entender pero viviendo mi sueño británico y estudiando inglés, un idioma que me costó mucho aprender pero que pronto olvidé, no me ocupé seriamente en los sucesos de mi país. Sabía que era cuestión de tiempo para que aquel gobierno se transformara en dictadura y no quería volver. No sé si por miedo o inmadurez, lo cierto, es que hay hechos que aún me cuentan trabajo comprender.
Así la figura de Simonovis y la de aquella niña que lloraba por su padre pasó a ser una más de las historias trágicas de mi país. ¿Y cómo no? Tuve que volver a Venezuela y a enfrentar mis propios problemas: la readaptación a una sociedad que luego de cuatro años me pareció que se había quedado en el pasado y un hogar destruido porque a mi madre le había dado un infarto y necesitaba de mucho cuidado cuando mi padre la había dejado.
Luego Chávez, en un día de los inocentes, amenazó con cerrar a RCTV por los hechos del 11 de abril, el apellido Simonovis y el del resto de los PM comenzaron a resurgir y yo seguía sin entender. Salí a las calles, me uní a las protestas y en adelante fui más activa en los eventos políticos como forma de drenar el miedo que tenía de morir ahogada en aquellas aguas cubanas que se acercaban como un Tsunami sin poderlo impedir.
Murió Chávez, las protestas se incrementaron, los muertos, heridos, torturados y el nombre de preso político tuvo como rostro principal a Leopoldo López al cual pronto se sumaron el de Ledezma, Ceballos, Saleh y cientos de otros más. Venezuela, había empezado a despertar y con ella, la mayoría de nosotros entendió lo que Simonovis y su familia llevaban años gritando sin desmayar: Los presos políticos son héroes que están tras las rejas por haber vencido sus miedos y haberse enfrentado al mal.
Hoy, que tengo menos tiempo, pero sí una gran pasión por conocer la verdad, he estudiado la vida de Simonovis plenamente, he entendido que es un hombre de principios y valores, un hombre de hogar que merece su libertad porque es inocente y ha pagado con creces el no haber sido un títere en las manos de quienes por alguna razón odian nuestra nación.
Lo que me ha llevado a sentir vergüenza de mí misma al preguntarme ¿Dónde estaba yo cuando pasó todo eso? Y aun peor, ¿Dónde están tantos venezolanos hoy en día en que las cifras de presos políticos, los perseguidos y exiliados son tan elevadas? Por qué no actué a tiempo, por qué no actuamos, por qué no alzamos juntos nuestras voces hasta que seamos escuchados.
Por más que quiera no puedo volver al pasado, no puedo consolar a Ivana, aquella niña que a pesar de haber crecido con tantos miedos y dudas se llenó de coraje para gritarle a un mundo de sordos que su padre había sido injustamente encarcelado y condenado a 30 años de prisión en el juicio más largo de la historia de un país secuestrado.
No puedo volver al pasado ni reanimarla cuando tanto ella como su papá Iván, su mamá Bony y toda su familia estaban viviendo un calvario sin nadie que les brindara una sonrisa o un cálido abrazo en medio de sus llantos; pero si unirme a ellos, al igual que todo aquel que así lo quiera y decir que también es Simonovis y luchar hasta que él y el resto de los presos políticos sean liberados.

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ARAMINTA: LA SOBREVIVIENTE DEL RÉGIMEN DE MADURO

septiembre 24, 2018

Por Nasbly Kalinina

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Hace un par de años recibí una historia aterradora por WhatsApp sobre una muchacha que se había ganado la lotería del régimen al ser, entre sus tantos desertores, capturada, enviada a la cárcel y posteriormente a un psiquiátrico. El autor de aquello, José Domingo Blanco, decía que si Andrés Eloy Blanco estuviera vivo le hubiera dedicado un poema lo cual no me queda la menor duda.
Nunca me imaginé que con el tiempo tendría el gusto de conocer a la protagonista de aquel relato que se hizo viral entre venezolanos dentro y fuera del país. Traté de tener guantes de seda a la hora de hablarle pues sabía que era un milagro que hubiera superado aquella pesadilla. Para mi tan poco era fácil tratar con alguien que de alguna manera me hacía revivir mis recuerdos más horribles. Sin embargo, me llené de fortaleza para escribir sobre ella.
De nuestras conversaciones aprendí que Araminta González es una joven caraqueña quien había perdido a sus padres a muy temprana edad, logró superarse con la ayuda de sus dos hermanas, ir a la universidad y destacarse en la química trabajando para importantes firmas de laboratorios farmacéuticos. Vivía cómodamente y disfrutaba de una relación amorosa con quien había sido su mejor amigo por muchos años, a pesar de ello, sabía que su realidad era opuesta a la de millones de venezolanos condenados a la miseria por un régimen opresor liderado por un tirano que dormía como un bebé.
Le gustaba subir al Ávila y un día en el año 2014 mientras disfrutaba de la imponente vista en la cima, respiró hondo, cerró los ojos y en su mente pudo escuchar los gritos de sus compatriotas desesperados porque no les alcanzaba el salario para comer, madres que se peleaban por un pote de leche luego de pasar días haciendo colas para comprarla a precio regulado, jóvenes asesinados por la delincuencia en un mar de impunidad. “Venezuela, mi Venezuela: ¿En qué momento el demonio se apoderó de ti?, ¿Acaso no hay nadie que pueda protegerte?” Se cuestionó a sí misma mientras las lágrimas mojaban sus mejillas y las siguientes preguntas venían de la nada: “¿Seré lo suficientemente valiente?, ¿Cómo pedirle a otros lo que yo misma no soy capaz de hacer?” La decisión ya estaba tomada. Araminta se uniría formalmente a la resistencia sin importar lo que le pasara. “El miedo no podrá detenerme, soy un instrumento de Dios y con su ayuda atravesaré cualquier desierto lleno de serpientes. Su amor será mi guía y la libertad de mi país mi razón para sobrevivir.” Sentenció sin tener idea de lo que le esperaba.
En julio de ese mismo año fue detenida y llevada al Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF) donde la golpearon y la torturaron tanto que la hicieron delatar a dos de sus compañeros Vasco Da Costa y José Luis Santamría. La culpa de la desgracia de sus amigos no la dejaba en paz. Día y noche lloraba por ellos. No tenía fuerzas para seguir viviendo con aquel remordimiento y menos en un hacinamiento en donde el agua potable era inexistente, los malos olores penetraban los pulmones hasta no sentirlos, las ratas paseaban como mascotas y el rígido adoctrinamiento comunista en el que se le obligaba a los presos políticos, a fuerzas de malos tratos, a gritar que amaban al difunto presidente hacedor de todo aquella podredumbre infernal.
Dos veces, su mente fracturada ante aquella infinita agonía, buscó en el suicidio la salida por lo que fue internada en un hospital psiquiátrico en el que convivió con enfermos mentales no medicados a quienes vio como un grupo de niños indefensos en comparación con los crueles guardines que la acompañaban sin tregua por haber sido señalada por el régimen como una terrorista. Así los días se transformaron en semanas y los meses en años hasta que un día como un milagro de Dios la enviaron a su casa para que terminara de curarse y pagara su condena.
Sus hermanas desde España nunca dejaron de velar por ella. Apenas supieron que había salido de aquel lugar se las ingeniaron para ayudarla a escapar y cuidarla en la madre patria. Desde allá sigue en terapias, tomando antidepresivos, denunciando al mundo entero su tragedia al tiempo que aboga por el resto de los presos políticos.
Para mí se ha convertido en una heroína al luchar no solo por nuestro país si no por haber dejado atrás aquellos demonios que la incitaron al suicidio. Una inspiración que merece un libro en el que se cuente su historia con detalle, una condecoración por su gran valentía y sobre todo el poder volver a una Venezuela libre con la satisfacción de que ella fue parte de esa valiosa conquista.
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GONZALO HIMIOB SANTOMÉ: EL INTELECTUAL DEL FORO PENAL

julio 15, 2018

Gonzalo Himiob Santomé
Luego de haber escrito sobre Alfredo Romero, me sentí en deuda con Himiob quien también es director del Foro Penal. Al decidirme, la distancia y el tiempo limitado para entrevistar aquel colega, tan entregado a la defensa de los Derechos Humanos, serían nuevamente mi mayor reto en mi proyecto, pero no una limitante, así que empecé a investigar en las redes sociales sobre él y lo que encontré fue muy interesante pues fue como hallar a un hermano mayor con el que se tienen muchas cosas en común.
Nacido en Caracas el 5 de octubre de 1969, me lleva exactamente 10 años, aunque en experiencia profesional parecen treinta. Abogado egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, se especializó en Ciencias Penales y Criminológicas. Es socio fundador del Escritorio Jurídico Himiob, Romero y Asociados; miembro fundador del Foro Penal desde el 2004, profesor universitario, escritor y músico. Ha recibido múltiples reconocimientos a nivel nacional y recientemente a nivel internacional el premio IABA/FIA Lexis-Nexis por la Defensa del Estado de Derecho en América Latina otorgado por la Federación Interamericana de Abogados.
A nivel personal está casado con Wen Dugarte, quien despierta al hombre romántico y soñador oculto detrás de la rigidez de las leyes y los fríos edificios de los tribunales. Tiene dos hermosos hijos, Sofía y Luis Gonzalo, quienes son su mayor motor de vida e iluminación en la lucha por una Venezuela en la que se haga justicia y en la que todos podamos vivir en libertad. Es un apasionado al país en el que nació, creyente en Dios, admirador de la naturaleza y en especial de aquel cerro llamado Guaraira Repano, mejor conocido como el Ávila, que inspiró su primera novela “Ausencias deja la Noche”, en la cual combinó de manera exquisita la magia, el mito y la realidad social de nuestra época.
Un hombre de principios solidos que ejerce valientemente el Derecho en un país donde las leyes son el adorno de un Estado donde reina la impunidad y la opresión es el castigo para quienes se oponen abiertamente a los actos ilegales y crueles. Un pensador que ama tanto al prójimo que ha creado un lema que se ha grabado en nuestros corazones.
Así cuando escuchamos decir que “No hay peor castigo para un preso político que el olvido” se nos hace imposible desligar aquellas palabras de aquel humilde señor de lentes que nos guía y orienta con su persistencia, paciencia e inteligencia el camino en la defensa de los derechos humanos de quienes no son simplemente parte de una estadística sino de quienes tienen un nombre y apellido, una familia que los espera porque son inocentes y su único delito es pensar diferente.
Gracias a esa prestigiosa fama de hombre luchador y honesto en el 2009 Miguel Henrique Otero, presidente editor del diario El Nacional, uno de los periódicos más importantes del estado y de marcada línea opositora al régimen, le pidió que escribiera un libro sobre la persecución y discriminación por motivos políticos en el país lo que originó una reseña de la historia actual de los casos más emblemáticas que hasta ese año se habían cometido, lo que hizo de “El Gobierno de la Intolerancia” una obra de lectura indispensable para todos los estudiosos de la realidad de Venezuela en la era de Chávez.
Su creatividad literaria ha sido su refugio y modo de expresar su sensibilidad lo cual se evidencia en su otra novela llamada “Sentir la Sed” y sus tres poemarios que desnudan al hombre refinado y caballeroso quien ve a su mujer no como aquella que deba de estar detrás como una sombra sino más bien a su lado como su compañera en las buenos y malas.
Un buen amigo quien no se restringe al reconocer públicamente que sus premios son compartidos con su socio y compadre Alfredo Romero por su ejercicio mutuo del derecho en un país donde muchos se preguntan si vale la pena seguir estudiando las leyes cuando ven perdida toda posibilidad de ganar un caso de forma honesta e inteligentemente y a lo que él les responde que “Nunca son tan importantes las luces de la razón, del conocimiento y de la ley como cuando se camina en la más absoluta oscuridad.”
Un hermano que en definitiva nos llena de orgullo que haya nacido en nuestra amada Venezuela y que esté allá luchando por ella, dejando el miedo aún lado, para salir cada día a abogar por los más necesitados y recordándonos que mientras existan hombres como él, inteligentes y bien formados, capaces de dar lo mejor de sí para el rescate de nuestra tierra el milagro llegará tarde o temprano porque como bien dice la carrera “no es de velocidad sino de resistencia”.
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