HEBERT Y JORMAN: DOS LÍDERES DE LA RESISTENCIA EN EL HELICOIDE

julio 14, 2019

Por Nasbly Kalinina

@nasbly

Hace un par de meses, Eliel David Ramírez Bellorín, pidió hacer un video para abogar por su papá Hebert Ramírez y su amigo Jorman Ortiz, quienes desde mayo de 2018 se encuentran recluidos en el Helicoide por convocar a una protesta en contra de las elecciones presidenciales que dieron por ganador a Nicolás Maduro, el niño de tan solo 8 años de edad fue complacido y ese mismo día lo subieron a las redes.

“Abuelita: ya estoy cansado de ver a mi papá por raticos en ese lugar tan feo, él y Jorman deberían de volver a casa porque a la final no han hecho nada malo. En mi escuela la mayoría de los niños dicen que son unos héroes que salieron a las calles para que la gente no siguiera muriendo de hambre y dejara de irse del país. Que los llaman resistencia porque a pesar de las presiones del gobierno siguen firmes en querer un mejor país para todos. Por eso, no entiendo, ¿por qué teniendo tan buenas intenciones los castigan y los mantienen lejos de sus familias?” Se quejó Eliel con lágrimas en los ojos ante Aura, madre de Hebert, quien busca sabiduría en la oración para poder consolar a su nieto y las fuerzas para levantarse cada mañana con la esperanza de volver a ver aquellos jóvenes de nuevo en libertad.

El 23 de mayo Hebert y Jorman fueron detenidos sin orden judicial cuando iban camino a la concentración en la plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes en Caracas, los oficiales del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional les negaron sus derechos y durante tres días estuvieron desaparecidos hasta que fueron presentados ante el Tribunal 30 de control. Desde entonces se encuentran en el SEBIN-HELICOIDE y la audiencia preliminar ha sido diferida diez veces.

Mientras se encontraron desaparecidos fueron golpeados terriblemente, les pusieron corriente en la boca y en las partes intimas para persuadirlos de hacer un video en el que acusaban a los líderes de la oposición de estarlos financiando para cometer actos terroristas. A Herbert le partieron tres costillas y le quitaron las llaves de la casa de su mamá a donde fueron a llevarse todo lo que pudieron.

Desde entonces tanto estos jóvenes como sus familias han vivido una pesadilla en la que incluso la inocencia infantil de Eliel se ha visto corrompida al tener que ir a visitar a su padre en un lugar tan oscuro, frío y desolador como es el HELICOIDE. “Esa cárcel me da mucho miedo, abuelita, siento que allí pasan muchas cosas malas, que las personas no comen ni duermen bien e incluso hasta… lloran, lloran por el dolor que les causan porque es como un centro de castigo para quienes hacen el bien y sus prisioneros son diablos que se emocionan ante el sufrimiento a su alrededor. Una vez soñé con ellos, les vi la cola mientras brincaban riendo de placer. ¡Por eso tenemos que sacar a papá, a Jorman y a todos de allí aunque sea por una ventana!” Insistió el niño al entender la magnitud de la crueldad a la que estaban expuestos.

“Si los buenos somos más, no es justo que los malos sigan ganando, es hora de unirnos, propagar nuestra luz y salvar a las víctimas del SEBIN. ¡Los héroes no nacen, se hacen, y con la ayuda de Cristo Nuestro SEÑOR podremos ganar!” Sentenció Eliel ante la maravilla de Aura y el resto de las personas que lo rodearon en el parque para escucharlo.

#QueSeHagaJusticia #LiberenAHerbert #LiberenAJorman #LiberenATodosLosPresosPolíticos

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GREGORY SANABRIA: UN HIJO DE DIOS TORTURADO EN EL SEBIN

mayo 23, 2018

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“No hay que hacer justicia por propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia”
Alfredo Romero

A sus 28 años María Sanabria esperaba con gran emoción a su segundo bebé, un niño que pronto llegaría para llenarle la vida de bendiciones con su hermosa y tímida sonrisa, con alma de ángel y un corazón tan noble que lo haría sacrificarse a sí mismo por el beneficio de otros. Un niño que mientras crecía en su vientre le recordaba lo hermoso que era la vida y por quien valía la pena esperar hasta tenerlo entre sus brazos y cuidarlo por siempre.
Así llegó el 9 de febrero de 1994 y en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira, nació aquel ansiado y amado bebé a quien su mamá llamó orgullosamente Gregory Antonio Sanabria Tarazona.
Sin embargo, el tiempo pasó muy rápido ante los ojos de aquella abnegada madre quien de un momento a otro vio a su hijo llegar al bachillerato y posteriormente empezar a estudiar Ingeniería en Informática en la Universidad Experimental del Táchira (UNET), además de una licenciatura en Teología en el seminario de las Asambleas de Dios pues, nacido en el seno de una familia cristiana desde muy joven Gregory se había enamorado plenamente de Jesús como único camino de salvación y amor al prójimo.
Humilde y muy inteligente, Gregory aprendió a leer música antes del español y a pesar de que era feliz con sus hermanos y su adorada madre, no podía estar tranquilo ante tanta maldad e injusticias cometidas por el régimen de Maduro. Por lo que a partir del 2013 comenzó a luchar por los Derechos Humanos y llevar un mensaje de amor y esperanza en cada protesta a la que asistía.
Desde entonces, su compromiso con la libertad del país se fue profundizando cada día, por lo que su mamá, quien es también su confidente y mejor amiga, le suplicó de rodillas y llorando que abandonara las calles, que no se siguiera arriesgando pues temía que lo mataran o llevaran preso como a tantos otros. Al verla en aquel estado, Gregory intentó complacerla pero, no lograba estar en paz consigo mismo. “Es normal que las madres se preocupen por sus hijos” pensó cuando decidió salir de casa sin despedirse. “Venezuela nos necesita, es hora de que alguien haga algo y si yo no salgo cómo le podré pedir a otros que lo hagan, que la cuiden y defiendan en contra del tirano. No puedo mamá, siento mucho desobedecerte. Tú me enseñaste a creer en Dios y en este momento mi deber con Él es luchar por el oprimido, por el que sufre, por quien nos necesita pues solo cuando vemos en ellos a Jesucristo y salimos a socorrerlos es cuando somos verdaderamente cristianos” reflexionó aquel gocho ya en camino a las protestas.
Así pues, comenzó a relacionarse con los jóvenes que al igual que él salían a las calles esperando alcanzar la libertad y el bienestar para todos en una nueva y mejor Venezuela, ganándose muy pronto el respeto y cariño de sus compañeros durante los meses de protestas en las que le tocó correr y esquivar los innumerables perdigones, balas y bombas lacrimógenas con las que fueron atacados por el régimen durante sus protestas pacíficas las cuales solo dejaron muchos heridos, muertos y presos políticos en todo el país.
Al enfriarse las calles, desilusionado y aceptando la voluntad de Dios, regresó a casa con su familia para seguir orando, estudiando y ayudando en el mantenimiento y limpieza de la universidad, actividad que precisamente hacía el siete de octubre del 2014 cuando fue detenido y acusado de conspiración para la rebelión y querer cambiar violentamente la Constitución junto al alcalde de Caracas Antonio Ledezma, Lorent Saleh, Gabriel Valles, Juan Giraldo y Jhosman Paredes a quienes para la fecha no conocía en persona.
Desde entonces su vida pasó bruscamente de los brazos tiernos de su mamá y un aula de clases a una celda desde la cual no tiene ni una ventana para ver la luz del día. Durante los primeros interrogatorios fue torturado con bolsas, electricidad y golpes. Sus visitas fueron reducidas al mínimo desde un principio y sus familiares más cercanos han sido obligados a dejar el país por la persecución que han tenido del régimen, teniendo como único refugio para su sanidad mental y emocional ese Dios que su mamá le dio a conocer desde muy niño.
El pasado 16 de mayo, Gonzales López y Carlos Calderón, ordenaron que lo golpearan terriblemente, causando una gran ira y protesta por parte de todos los presos del SEBIN. Un drama que aún sigue llenando de lágrimas los corazones de los demócratas alrededor del mundo por lo que en unísono y junto a todos sus seres queridos exigimos su libertad.
#QueSeHagaJusticia, #LiberenAGregory, #LibertadparaTODOSlosPresosPoliticos
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DIANNET BLANCO PRIETO UNA DEFENSORA DE LOS DERECHOS DE LA MUJER SECUESTRADA EN EL SEBIN

mayo 5, 2018

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“No hay que hacer justicia con propia mano,
pero está en nuestras manos que se haga justicia” Alfredo Romero

A principio de los noventa a las afueras de Guatire, estado Miranda, Diannet, una niña de once años durante las vacaciones de la escuela decidió aprender los principios básicos de primeros auxilios en el ambulatorio de su localidad. Su mentora, la señora Irma disfrutaba mucho de su compañía por su amabilidad y respeto ante el sufrimiento ajeno, así que se esmeró en responder las incontables preguntas de aquella precoz e inteligente chiquilla quien llegaba orgullosamente “a su trabajo” como se empeñaba en decirle a todo el mundo.
Tiempo después esa experiencia le sirvió para auxiliar a su mamá a quien le habían diagnosticado cáncer de seno. A sus catorce años su sueño no era pensar en la celebración de sus quince, ni bailar el vals, ni viajar como el resto de sus amigas sino más bien ver a su mamá sana y feliz a quien llena de amor y esperanza atendió como la mejor enfermera. Sin embargo, llegado el 23 de abril de aquel mil novecientos noventa y cuatro cumplió con su familia y la tradición venezolana.
Así, Dianora Teresa Prieto Muñoz, a pesar del dolor que la estaba consumiendo pudo ver a su hija vestida como una princesa, rodeada de muchas personas que la amaban y dispuestas a dar todo por ella, una imagen que se llevó con ella a la vida eterna meses más tardes cuando perdió la batalla en contra de aquella terrible enfermedad.
Al quedar huérfana de madre Diannet fue acogida por su abuela y tía paterna quienes se dieron la tarea de cuidarla y terminarla de criar. Desde los 15 hasta los 20 años perteneció a un grupo de monjas conocido como las Misioneras del Divino Maestro en donde aprendió a vivir la ayuda al prójimo como un apostolado y canalizar su dolor haciendo labores sociales como el brindarle comida y abrigo a los más necesitados.
En la UCV se graduó como Licenciada en Educación y posteriormente saco un diplomado en Derecho de las Mujeres y Equidad de Género. Ha recibido varios reconocimientos por ser un ejemplo a seguir por los jóvenes de su localidad al destacarse como defensora de los Derechos de la Mujer, ser voluntaria en la fundación Dr. Sonrisa animando a los niños enfermos y formar parte de la directiva de la fundación Educando País donde se destacó como ponente en los diversos talleres de formación ciudadana, liderazgo, violencia de género, resolución de conflictos, embarazo precoz, derechos sexuales y reproductivos.
Desafortunadamente, su destacada labor social fue interrumpida el pasado 20 de mayo del año 2017 cuando un grupo de efectivos del SEBIN allanaron el apartamento de la amiga que se encontraba visitando y se la llevaron detenida sin una orden judicial, la mantuvieron esposada haciéndole interrogatorios por dos días y todas sus audiencias han sido diferidas porque los oficiales no se dignan a transportarla hasta los tribunales.
En el SEBIN comparte una celda con casi treinta compañeras en las que se mezclan las presas políticas con asesinas, estafadoras, prostitutas y demás delincuentes. Sus días se han vuelto rutinarios durante los cuales se esfuerza en orar, leer, hacer ejercicios y sobre todo poner en práctica lo aprendido con las monjitas sobre el apostolado social para soportar aquel hacinamiento lleno de torturas psicológicas, emocionales y a veces hasta físicas sin perder la fe y la esperanza de que pronto será libre porque sabe que Dios y su mamita en el cielo están trabajando para hacer de ese sueño una realidad.

#QueSeHagaJusticia, #LiberenADiannet, #LibertadparaTODOSlosPresosPoliticos

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